Significado de Adjetivo

¿Qué es “adjetivo”?

Los adjetivos son aquellas palabras que restringen el alcance o especifican el valor de los sustantivos, que son las palabras que designan a la cosas. De modo que “adjetivo” es una categoría gramatical o clase de palabra, al igual que lo es el artículo, la preposición o el verbo.

Una característica general de los adjetivos es que concuerdan en número y género con el sustantivo al que modifican, aunque ciertos adjetivos no flexionan en género dada su terminación; tal es el caso de los que terminan en “ante”, “ente”, “able” y “al”, por ejemplo. Otra característica es que en general no admiten artículo (salvo que, como se indica después, actúen como adjetivos sustantivados).

Adjetivos para cada caso

Se suelen distinguir tres grandes grupos de adjetivos: los calificativos, los relacionales y los modales/deícticos:

1. Los calificativos son los que indican propiedades permanentes o transitorias de los sustantivos a los que remiten; por ejemplo, “era una mujer hermosa”. Estos adjetivos a menudo son cuantificables (era una mujer muy hermosa”) y pueden ir pospuestos o antepuestos al sustantivo; en este último caso a veces el valor cambia, pasando de ser descriptivo (“siempre fue un hombre pobre”) a ser evaluativo (“siempre fue un pobre hombre”).

2. Los relacionales son aquellos que restringen el alcance del sustantivo enmarcándolo en una clase dada; por ejemplo, “es una celebración popular”.  Siempre van pospuestos al sustantivo.

3. Los modales o deícticos permiten adicionarle al sustantivo  un valor cuantitativo o con relación al hablante, situacional; por ejemplo, “su mera mención nos dolió”. En contraposición a los anteriores, estos se escriben siempre antepuestos al sustantivo que modifican.

Antiguamente se solía considerar dentro de los adjetivos a los posesivos, a los demostrativos y  a los numerales. En la actualidad, estas clases fueron integradas a los grupos de los determinantes y los pronombres. Los adjetivos calificativos pueden adquirir grados comparativos ubicados en estructuras comparativas  (“es más+adjetivo+que”, “es tan+adjetivo+como”), aunque existen adjetivos comparativos per se (“mejor”, “menor”); algunos adjetivos indican específicamente un grado superlativo (por ejemplo, “celebérrimo”  o “antíquisimo”).

Por otro lado, algunos adjetivos tienen formas apocopadas, tal es el caso de “grande” (“gran”) o “malo” (“mal”). Asimismo, los adjetivos pueden adquirir en la oración la función del sustantivo o la del adverbio, como se advierte en los siguientes ejemplos: “Yo siempre rescato lo bueno”, “El director habló muy claro”. Nótese que en la función sustantivada se incorpora un artículo (en el ejemplo, el neutro “lo”).

Los adjetivos, clave para un buen escritor

En literatura, el adjetivo tiene una función estratégica. Al ser por excelencia la clase de palabra “que describe”, un escritor debe elegir de manera muy cuidadosa los adjetivos que emplea. A menudo existen adjetivos sinónimos, que expresan una misma idea con ligeras diferencias de matices o tonos, y esto es lo que el escritor talentoso manejará con arte, ya que el lector irá construyendo en su mente significaciones diversas, en parte, en función de esas elecciones estilísticas.

A propósito de adjetivo y literatura, en un reportaje esto decía Cortázar de Borges: “La gran lección de Borges no fue una lección temática, ni de contenidos, ni de mecánicas. Fue una lección de escritura. La actitud de un hombre que, frente a cada frase, ha pensado cuidadosamente, no qué adjetivo ponía, sino qué adjetivo sacaba. Cayendo después en cierto exceso que era el de poner un único adjetivo de tal manera que usted se caiga un poco de espaldas. Lo que a veces, puede ser un defecto”.

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