Significado de Agricultura

¿Cuál es el significado de Agricultura?

La agricultura abarca un variado espectro de actividades orientadas al cultivo de la tierra, con la intención de producir alimentos. Esta palabra está formada por la raíz latina “ager o agri”, que hace referencia al campo, y por el sufijo “cultura”, que significa cultivo, práctica.

(La agricultura está orientada a la producción de alimentos)

(La agricultura está orientada a la producción de alimentos)

La agricultura acompañó al hombre desde tiempos muy remotos, pero básicamente se sitúan sus comienzos en la etapa en que se abandonó la vida nómade, asociada a la economía de subsistencia y al modelo cazador-recolector, para pasar a establecerse en comunidades sedentarias  a la vera de los ríos, trabajando la tierra para sembrar cereales.

Esto fue un paso decisivo en la historia de la humanidad, pues la producción de alimentos basada en la domesticación de especies vegetales permitió no solo producir para el consumo inmediato, sino crear excedentes de alimentos para sobrevivir en épocas frías o secas.

La agricultura, pues, alimenta y sostiene a la población del mundo, que crece día a día. Según la FAO, para el año 2050 la demanda mundial de alimentos habrá aumentado en no menos del 70%. Se calcula que la agricultura representa alrededor del 40% del Producto Bruto Interno (PBI), con cerca de 5000 millones de hectáreas de tierra cultivada en todo el mundo (contando la que se destina a alimentación del ganado). Además, la agricultura genera puestos de trabajo para 1300 millones de personas, lo que suma casi la quinta parte de la población mundial, de hecho, la población rural está formada por más de 3000 millones de personas.

Evolución de la agricultura

En la era preindustrial, la agricultura era típicamente de subsistencia, los agricultores plantaban y cosechaban para su propio consumo, no para el comercio. Un cambio impresionante en las prácticas agrícolas se produjo durante el siglo pasado, tras la incesante introducción de nuevas tecnologías que permitieron elevar los rendimientos y por ende, el desarrollo de los mercados mundiales.

La llamada revolución verde liderada por el Norman Bourlag (padre de la agricultura moderna y Premio Nobel de la Paz de 1970) en la segunda mitad del siglo XX significó un salto abismal en la tecnificación de la agricultura, que ya venía creciendo con la introducción de maquinaria agrícola y de equipos de riego. Un nuevo y sorprendente impulso llegó a la agricultura hacia fines de siglo XX, con la introducción de plantas genéticamente modificadas desarrolladas gracias a los avances en materia de genética, biología molecular y biotecnología.

Otras mejoras tecnológicas en el agro comprenden, por ejemplo, la síntesis de plaguicidas y fertilizantes químicos como urea, nitrato de amonio o superfosfato triple, que maximizaron los rindes. El fitomejoramiento y el desarrollo de variedades e híbridos no solo de alto rendimiento, sino también más resistentes a plagas y enfermedades, maximizaron esta tendencia. Incluso se han desarrollado variedades que producen granos de mejor valor nutritivo, por ejemplo, en lo que a contenido de proteínas y minerales se refiere.

Es cierto que las mejoras tecnológicas han aumentado considerablemente los rendimientos de los cultivos y han contribuido a la alimentación de las nuevas generaciones en vastas regiones del mundo (Asia, África, por ejemplo), pero al mismo tiempo en ciertos casos han causado daños ecológicos, al igual que la cría intensiva de animales como pollos o cerdos, que aunque ha aumentado la producción de carne, ha generado preocupación por los efectos adversos que pueden tener los antibióticos, las hormonas de crecimiento y demás insumos.

Un poco para contrarrestar esta tendencia de emplear insumos químicos ha surgido en los últimos años los conceptos de agricultura orgánica y agricultura sostenible, especialmente valorada la primera en países europeos. Son enfoques de agricultura basados en el manejo racional de los recursos naturales, sin la utilización de productos de síntesis química.

La idea es producir alimentos sanos, en cantidades suficientes, sin atentar contra la fertilidad del suelo ni contra la diversidad biológica. Esta ha crecido en gran medida al amparo de los movimientos ecologistas, para convertirse en un nuevo paradigma de producción de alimentos.

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