Significado de Alma

¿Qué es el “Alma“?

Significado: El alma (del latín anima) es un concepto que sostiene diversos significados según el contexto cultural, la religión o la filosofía desde la que se lo utilice. En un sentido amplio, el alma (también denominada espíritu o ánima) consiste en una entidad no material, invisible, intangible y eterna que poseen las personas o los seres vivos en general.

El Alma en las religiones

En la antigüedad, el alma era considerada como el principio que permitía tener movimiento propio (no dependiente de causas externas) a los seres animados: de esta forma se creía que el espíritu era lo que permitía el crecimiento de las plantas, el movimiento de los animales y la totalidad el comportamiento humano.

Muchas religiones del mundo, como el judaísmo, el cristianismo o el islamismo, sostienen la idea de la existencia de un alma, donde radica la esencia de las personas, que permite la vida y que continúa existiendo más allá de la muerte. Para estas religiones el alma es un regalo de Dios, el componente espiritual del ser humano (junto a su cuerpo material).

Otras religiones (como el budismo) rechazan la idea de una entidad permanente y eterna, ya que dentro de su cosmovisión todo se encuentra en un proceso de cambio constante y en fluir permanente y no reconocen la existencia de un Dios omnipotente, por lo cual no comparten la idea del alma eterna.

Algunas religiones (con la excepción de las monoteístas) incluso sostienen el principio de la reencarnación, por el cual el alma eterna sale del cuerpo tras la muerte, pare reingresar en un nuevo cuerpo, que puede ser humano como también un cuerpo animal. De esta forma se plantea la existencia de vidas pasadas para una misma persona.

El Alma en el Catolicismo

Para la vertiente católica de la religión cristiana, el alma es aquel aspecto del ser humano que lo unifica como individuo con su cuerpo y que le permite tener emociones, pensamientos, instintos, y lo más importante de todo, la capacidad de tomar decisiones libres entre el bien y el mal (libre albedrío) y la capacidad de volverse sobre sí mismo (auto conciencia).

En particular en la religión católica, el concepto de alma ha sido sumamente desarrollado, al introducir nociones como el pecado, que sería una contaminación en el alma de una persona provocada por realizar actos o tener pensamientos pecaminosos. El alma puede entonces purificarse a través de la confesión del pecador frente a un sacerdote, seguido de un acto de expiación, para recuperar la gracia divina.

Además, tras producirse la muerte de la persona, el catolicismo sostiene que se produce la salida del alma del cuerpo del difunto para ser juzgada por sus acciones durante su tiempo de vida, tras lo cual puede ser enviada al Cielo o Paraíso (lugar de gozo eterno) o al Infierno (lugar de castigo eterno). También puede darse el caso de que el alma quede en un estado de depuración posterior a la muerte con el fin de purgarse de sus faltas y pecados y poder así acceder al paraíso (estado conocido como Purgatorio).

Finalmente, se propone que en el fin de los tiempos, durante el denominado Día del Juicio Final, se producirá la reunificación de almas y cuerpos, a través de lo que el credo católico considera como la resurrección de los muertos.

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