Significado de Altanero

¿Qué es “altanero”?

La palabra altanero hace referencia a un rasgo de la personalidad de algunos individuos, quienes por algún motivo se creen superiores a los demás. Este pensamiento no siempre es consciente y racional. Esto significa que no todas las personas altaneras afirman públicamente que se sienten superiores a las demás, pero a través de ciertas actitudes lo dejan ver.

Otras personas muestran ocasionalmente una conducta altanera, y en general las sociedades rechazan esta forma de actuar, aunque en ciertas circunstancias se valoran especialmente las actitudes que demuestran autoestima y seguridad (como al concurrir a una entrevista de trabajo), bastante próximas a lo altanero.

Altanería y adulación

Además del rechazo que se les tiene a las personas altaneras en general, es un rasgo propio de nuestra cultura el hecho de que los comportamientos altaneros produzcan sentimientos desagradables en las personas que no los tienen, como la vergüenza ajena.

Oír a una persona altanera suele producir cansancio y hartazgo, cuando no, una sospecha de que todos esos méritos que se está atribuyendo en realidad son falsos y no se trata más que de alguien inseguro de sí mismo, que debe insistir sobre sus virtudes.

En algunos casos, las estructuras de la sociedad generan determinados órdenes jerárquicos por los cuales alguien aparece como líder y otros como seguidores: si los límites de su liderazgo no están claros puede que adopte comportamientos altaneros, y aun peor: puede ser que quienes están por debajo de él tengan la obligación de adularlo y festejar sus grandes logros.

Se cae, de este modo, en un círculo muy nocivo para la propia persona, que puede pasar a creer que, en realidad, los méritos que tanto se arroga son verdaderamente únicos.

Gran parte de la razón por la que cuando se habla de la época del absolutismo monárquico se suele ilustrar una época de reyes que alucinaban por su poder está fundada en esta altanería y en la adulación de los súbditos. De forma opuesta, los reyes más astutos de la historia se procuraban algunas amistades que fueran capaces de expresar sus opiniones sobre él de forma genuina, evitando caer en la altanería.

Altanería: el otro extremo

Así como se rechaza al altanero también se condena a quienes se ubican en el extremo opuesto, es decir, a quienes insisten en no hacer notar sus méritos, por lo que nadie los apreciará. Esto no solo hará que los demás no lo valoren y eventualmente hasta lo denigren, sino que esta negatividad quitará autoestima y seguridad.

No es extraño que los manuales de autoayuda, tan de moda hoy, aconsejen conductas quizá típicas de alguien altanero para reforzar la confianza en uno mismo y con ello tener decisión y autoridad para afirmarse en la vida.

Ser y parecer altanero

Quizá conviene diferenciar entre quien es un altanero y quien se muestra como un altanero. Lo primero involucra pensar en que uno es mejor y que los demás son menos. También implica dar por sentado que los demás son conscientes de esa diferencia y que por eso lo adulan. Esto es francamente condenable.

Para mostrarse altanero es suficiente con sacar a relucir los logros y no mostrar defecto alguno, destacar los atributos físicos y mostrarse fuerte y seguro. Esto puede ser una conducta de conveniencia bajo ciertas circunstancias, que de todas formas se desaprueba.

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