Significado de autismo

La palabra autismo es de origen griego, compuesta por “auto”, que quiere decir que actúa sobre sí mismo o por sí mismo, e “ismo” que hace referencia a proceso patológico.

Por lo tanto, se define como un trastorno del neurodesarrollo, cuya característica principal es la perturbación de la interacción social y la intensión comunicativa, tanto verbal como gestual, además quien tiene autismo presenta un comportamiento limitado, rígido y repetitivo.

Historia del autismo

El psiquiatra suizo Eugene Bleuler acuñó en 1912 el término autismo mientras hablaba del tema para un articulo del American Journal of Insanity y aunque se sabía la sintomatología, la clasificación clínica del autismo ocurrió recién en 1943 con el médico Leo Kanner, quien realizó un importante estudio para establecer claramente las características que poseen los niños con autismo infantil temprano.

Durante esta época ocurre un hecho curioso, ya que al mismo tiempo que Kanner realizaba sus investigaciones, Hans Asperger, en Alemania, hacía lo mismo con niños con conductas similares a los del espectro autista.

Ambos usaron el mismo concepto para referirse a los grupos analizados, pero al publicarse lo hallado por Asperger, se encontraron muchas similitudes y, a la vez, diferencias sustanciales.

1. Kanner: indicaba que parte de los sujetos de estudio no hablaba y otra parte, no usaba las habilidades lingüísticas que había alcanzado a adquirir, además de conductas extrañas y auto-estimulativas.

2. Asperger: notó un claro interés, intenso e inusual, en su grupo de estudio por ciertos temas, con un fuerte apego a ciertos elementos y conductas rutinarias, agregó también que todos los niños hablaban e incluso daban cátedra del tema por el cual mostraban esa peculiar fascinación.

A pesar de todas estos resultados, fue recién en 1981 cuando se habló del síndrome de Asperger, diferenciándolo muy bien del autismo, aunque en la práctica resulte complejo diagnosticar tanto uno como otro, sobre todo en aquellos que son altamente funcionales.

Causas del autismo

1. Neurobiología: los científicos indican que el autismo es altamente hereditario, lo que no quiere decir que se presente de forma frecuente en la sociedad, sino que, por ejemplo, si un gemelo presenta autismo, es probable en más de un 50% que el otro hermano también lo posea o desarrolle.

Además, se han hallado genes directamente relacionados con la aparición del autismo.

2. Causas estructurales: se han hallado diferencias en la estructura cerebral de quienes tienen autismo, entre ellas, que tanto la amígdala como el hipocampo tienen mucha más densidad neuronal, pero de un tamaño inferior a los normales, con fibras nerviosas poco desarrolladas, lo que dificulta la actividad sináptica adecuada.

Otro importante resultado de las investigaciones es la ausencia de las denominadas “neuronas espejos”, lo que repercute en un funcionamiento tanto metabólico como funcional del lóbulo frontal, lento y pobre. Además, el tamaño del cerebro es mayor y más pesado.

3. Factores ambientales: algunos científicos sostienen que se puede tener una predisposición a desarrollar autismo, pero no todos quienes tienen estos genes lo manifiestan. Los desencadenantes, en algunos casos, suelen ser ambientales, como las vacunas, el estrés, ácido fólico e incluso la crianza.

Sintomatología del espectro autista

Es importante entender que no todos los síntomas se presentan de igual manera y en la misma intensidad, de modo que puede haber leves, moderados y severos.

  • En la gran parte de los casos, existe una sospecha temprana (a los 18 meses aproximadamente) sobre el niño, cuya conducta no es la esperada a su edad. Aunque en otros casos, el desarrollo suele ser normal hasta los dos años de edad, hasta que comienza el proceso regresivo, perdiendo las habilidades adquiridas.
  • Los niños con trastorno del espectro autista evidencian dificultades para interactuar con otras personas, incluido sus padres, perturbación de la comunicación verbal y no verbal, además de juegos que parecen actuados.
  • Pueden mostrarse extremadamente sensibles en sus sentidos, ya sea por el oído, el tacto, olfato o gusto, mostrándose disgustados o alterados si, por ejemplo, hay un ruido que le causa molestia.
  • Sienten una angustia fuera de lo común frente a los cambios en sus rutinas.
  • Tienen movimientos repetitivos y un fuerte apego a objetos.
  • Problemas para iniciar o mantener una conversación.
  • Puede comunicarse a través de gestos.
  • Su lenguaje puede ser adquirido lentamente o bien, no desarrollarlo.
  • No presentan ajuste visual para poder ver lo que otros miran.
  • No hacen contacto visual con otras personas.
  • Memorizan palabras o frases que repiten constantemente, en el caso de tener la capacidad lingüística.
  • Falta de empatía.
  • No tienen amigos ni interés por ellos.
  • Prefieren estar solos.
  • Poco juego imaginativo.
  • Aumento o disminución de la respuesta al dolor.
  • Muestran estados de cólera desmedidos, exagerados e intensos.
  • Su periodo de atención es breve.
  • Pueden tener conductas hiperactivas o demasiado pasivas.

Tratamiento del autismo

Autismo

(Autismo)

Actualmente no existe cura para el trastorno del espectro austista.

Sin embargo, si se realiza un diagnóstico temprano, se puede evitar o menguar la aparición de ciertas sintomatologías, guiando la conducta para volverla más adaptativa, mejorando el pronóstico.

La terapia para niños autistas es especialmente estructurada y con actividades de su interés, la más efectiva es la funcional. Puede estar acompañada de medicamentos, los que son suministrados por médicos especialistas, también fisioterapia y sesiones de logopeda para tratar el lenguaje y el habla.

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