Significado de Diversidad

¿Qué es la diversidad?

El sustantivo diversidad alude a la idea de variedad, de existencia de muchas unidades diferentes entre sí. Proviene del verbo latino divertere, que significa “girar en dirección opuesta”. Esto ilustra el sentido más puro de esta palabra, que remite a la idea de desvío, de cambio, de variación.

(La diversidad alude a la idea de variedad)

(La diversidad alude a la idea de variedad)

La diversidad, un valor en alza

Se podría decir que esta palabra se ha ganado un lugar muy importante en diferentes ámbitos de la vida y muy especialmente en los medios de comunicación y en los espacios educativos, pues se viene reconociendo desde hace varias décadas el valor de la diversidad como factor de crecimiento, de progreso y de superación.

Básicamente, se tiende a rescatar la importancia de la diversidad en el plano social y cultural, como así también en materia de recursos naturales. Dentro de esto último, a menudo se escucha hablar de diversidad biológica o biodiversidad, y también de diversidad ecológica.

Todo esto alude, en última instancia, a la preservación de la enorme riqueza genética que existe en los distintos ecosistemas del planeta y en las diferentes formas de vida que ellos albergan, siendo muy importante la preservación de todos estos materiales en bancos de germoplasma.

Un ejemplo muy importante lo constituye la preservación de líneas de teosinte en México y Guatemala. El teosinte es uno de los antecesores salvajes del cultivo de maíz que hoy conocemos y sembramos, y se considera que el teosinte contiene una reserva de características deseables que podrían ser útiles para aumentar la producción sostenible actual y futura del maíz.

No hay que olvidar que la diversidad biológica actual es el resultado de miles de millones de años de evolución, y que esta diversidad ha sido moldeada por procesos naturales aunque también y cada vez más (tal vez menos de lo deseable), por la influencia del hombre. Esta diversidad conforma un entramado vital en el que estamos inmersos.

En el campo social, se valoriza mucho hoy la diversidad funcional, esto es, el respeto y la valorización de las personas con diferentes capacidades, tratando de desterrar los términos “discapacidad” o “minusvalía”, y mirarlo desde la perspectiva de individuos con “capacidades diferentes”.

También se valoriza mucho la idea de diversidad sexual, sobre la base de que el ejercicio de la sexualidad es una elección individual. El 28 de junio se celebra el Día Mundial de la Diversidad Sexual.

Asimismo, la diversidad cultural, religiosa y lingüística se vincula directamente con el respeto por las minorías y sus derechos, y por el concepto básico de rescatar los valores de las diferentes etnias, aun de las que en la actualidad están representadas por un reducido número de personas, puesto que todas ellas conforman el lazo histórico de la humanidad. El 12 de octubre, día del descubrimiento de América y recordado durante mucho tiempo como Día de la Raza, desde 2010 es reconocido por nuestro calendario oficial como Día del Respeto a la Diversidad Cultural.

Asimismo, el 21 de mayo ha sido sancionado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2002 como Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo.

Es interesante hacer notar que en lo que a diversidad lingüística se refiere, la Unesco ha hecho un intenso trabajo que ha desembocado, entre otras cosas, en la confección de un Atlas de las Lenguas del Mundo en Peligro (la última edición disponible es de 2010). Esta institución ha establecido las siguientes categorías de lenguas:

  • A salvo: todas las generaciones hablan la lengua y su transmisión de una generación a otra es continua  (no se incluye en el citado Atlas).
  • Vulnerable: la mayoría de los niños hablan la lengua, pero su uso puede estar restringido a determinados ámbitos (el hogar familiar, por ejemplo).
  • En peligro: los niños ya no la aprenden en sus familias como lengua materna.
  • Seriamente en peligro: sólo los abuelos y las personas de las viejas generaciones hablan la lengua. Los miembros de la generación parental, si bien pueden comprenderla, no la hablan entre sí, ni tampoco con sus hijos.
  • En situación crítica: los únicos hablantes son los abuelos y las personas de las viejas generaciones, pero solo usan la lengua parcialmente y con escasa frecuencia.
  • Extinta: no quedan hablantes. El Atlas contiene las referencias de las lenguas extintas desde los años 1950.

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