Significado de Felicidad

¿Qué significa entonces la “felicidad”?

Una pregunta que el hombre se viene haciendo desde hace muchísimo tiempo es qué es la felicidad, palabra pronunciada y escrita infinidad de veces, en infinidad de ocasiones y circunstancias.

La raíz de la palabra felicidad se encuentra en el término en latín felix, que significa fértil: los romanos entendieron a la felicidad como algo intrínsecamente relacionado con el proceso productivo y con la tierra. Sin embargo, otros pueblos vieron a la felicidad desde otras perspectivas. Las civilizaciones chinas consideraron que la clave de la felicidad residía en una bendición divina. Los griegos relacionaron a la felicidad con el espíritu, como estado de ánimo. En Occidente, fue Aristóteles uno de los principales pensadores que contribuyó a delinear el ideal de felicidad.

Los Filósofos de la Felicidad

Para Aristóteles (en opinión de muchos, el pensador más importante de la humanidad), la felicidad es el ideal al que los humanos aspiran llegar y hacia el cual orientan todas sus acciones, en particular en el ejercicio de la virtud, que es la disposición permanente hacia el bien. El hombre naturalmente tiende hacia el placer huyendo de las cosas tristes y penosas, pero hay placeres reprochables: allí es donde se diferencia quien ejerce la virtud y puede ser feliz de quien no está en condiciones de hacerlo.

Kant, el otro gran pensador que revolucionó la cuestión de la felicidad, consideró que ser feliz es el anhelo de todo ser racional, pero por el hecho de que las personas son finitas esto se vuelve más complejo y la felicidad se toca con los sentimientos subjetivos de placer y del dolor. La felicidad es un principio subjetivo, pero hay una máxima de amor a uno mismo que mueve a las personas a la búsqueda de la felicidad. Muchos otros pensadores indagaron sobre la felicidad humana.

Dónde encontrar la Felicidad

Es necesario diferenciar entre felicidad y alegría (términos que a menudo se emplean indistintamente), ya que esta última es solo una emoción y tiene un carácter mucho más irracional. Así, los animales pueden experimentar y expresar alegría, pero no felicidad. La felicidad también se acepta como eminentemente subjetiva: ninguno de esos grandes pensadores que reflexionaron acerca de la felicidad pudo redactar una fórmula universal para ser feliz, porque sencillamente no existe una receta para ser feliz. Se asume que cada persona puede encontrar la felicidad en diferentes cosas, pero hay algunas que parecen ser fundamentales, como la satisfacción de las necesidades básicas, la seguridad y la paz. Sin ellos parece difícil alcanzar una felicidad sostenida.

(La felicidad.)

(La felicidad.)

Muchas personas encuentran la felicidad en el amor por el prójimo, y muchas otras lo hacen en una comunión con Dios, a través de una religión formal o sin esto. Las religiones también indagaron mucho en la cuestión de la felicidad, y tal vez la que más se diferencia de esta relación entre lo terrenal y lo divino es el budismo: allí la felicidad es la liberación del sufrimiento y la superación del deseo. Son muchas las personas que sujetan su felicidad a las posesiones materiales más allá de las necesidades básicas que mencionamos. En cierta forma eso es confundir la felicidad con alegría, ya que los bienes materiales constituyen una satisfacción momentánea y no proporcionan lo necesario para alcanzar la plenitud emocional.

La Felicidad desde la Medicina y la Psicología

La medicina examinó cuestiones más objetivas acerca de la felicidad humana. Se llegó a la conclusión de que la felicidad tiene una explicación fisiológica, al ser el resultado de una actividad neuronal fluida en donde los factores internos y externos interactúan mutuamente. La dopamina es una sustancia neurotransmisora, fundamental en los fenómenos cerebrales que generan placer. Por otra parte, en los estudios de Freud, que sentaron las bases de la psicología, también aparece la cuestión de la felicidad, y la llamada psicología positiva propone focalizarse en el estudio del bienestar psicológico y de la felicidad, desplazando del foco a lo que más tradicionalmente ha dedicado esfuerzo la psicología, que son los aspectos asociados a lo patológico (depresión, angustia, etc.).

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