Significado de lascivia

Existen dos referencias del término lascivia, la primera dice que es una palabra de origen latín, “lascivia”, que consiste en la predilección hacia los placeres carnales, es el deseo sexual entendido como la lujuria desbordada. 

La segunda indica que proviene del griego “aselgia”, que quiere decir “exceso”, “indecencia”, “ausencia de freno”.

Las personas lascivas

Ser lascivo consiste en no poder o no poseer control sobre la líbido, rompiendo los límites, lo que fácilmente puede acabar en la obsesión.

Manifiesta constantemente una intensión sexual frente a quien le despierta el deseo, puede implicar miradas cargadas de morbo que a menudo resultan incómodas para la otra persona, si ésta no está en la misma sincronía.

Esta conducta tiene connotaciones negativas, inmorales, sobre todo en las religiones, donde se asocia a la falta de vergüenza, pudor y, por supuesto, a uno de los siete pecados capitales, la lujuria. Por lo tanto esto está condenado por la divinidad.

Visión católica de la lascivia

En la Biblia o en El nuevo Testamento se pueden encontrar pasajes dedicados expresamente a la conducta lasciva (Marcos, Corintios, Gálatas, Efesios, Pedro), todos ellos señalan que es un comportamiento cargado de maldad, propio de la inmundicia, que proviene de la falta de conexión espiritual y es una respuesta a los deseos carnales. Es mejor conocida como “carnalidad”.

Los comportamientos señalados como lascivos incluyen toqueteos, movimientos físicos indecentes, palabras inmorales; impúdicas y sucias, e incluso los bailes entre hombres y mujeres cargados de sexualidad.

He ahí el que algunas religiones condenen el baile de igual manera que los otros pecados.

El cristianismo busca en la formación de sus jóvenes que se aparten o no caigan en esto, por ello en colegios expresamente católicos, los curas o monjas tienen reglas estrictas en las celebraciones de su establecimiento, en cuyo caso no está permitido el acercamiento excesivo con el sexo puesto. Por ejemplo, cuando hay festejos conjuntos entre alumnos de colegios de monja y de curas.

El catolicismo sostiene que la lascivia puede hacer caer al hombre fácilmente, volviéndolo débil, controlando sus pensamientos para llevarlos por un camino enfermo, perverso y pecaminoso, impidiendo que continúe el camino de Dios y aunque asumen que la sexualidad ha sido creada por él, ésta sólo puede practicarse luego del matrimonio y con fines reproductivos.

La psicología y la lascivia

La lascivia en psicología sólo es una conducta que puede ser indicador de otros trastornos. El aumento del deseo sexual desmedido e incontrolado que sólo culmina (en el mejor de los casos) con la práctica sexual se denomina hipersexualidad.

Uno de los comportamientos de las personas que lo padecen es la necesidad constante y muy frecuente de mantener relaciones sexuales, ya sea con la misma pareja o con diversas personas, poniendo en riesgo su salud y la de otros si no se previene.

La adicción al sexo no tiene una causa clara y definida, aunque se ha asociado a diversos fármacos. Aunque cierto tipos de trastornos también pueden llevar a la hipersexualidad, por ejemplo, aquellos ubicados en la estructura limítrofe de personalidad o en el trastorno bipolar.

Lascivia

(Lascivia)

Si además se consumen drogas y alcohol, se corre mucho más riesgo de desencadenar el incremento desbordado de deseo sexual, aunque cualquier sustancia adictiva, por sí sola, puede producir el mismo efecto.

Algunos sexólogos o profesionales del área de la sexualidad sostienen estar en desacuerdo con el concepto de “adicción al sexo”, ya que señalan que esto corresponde tanto a la impulsividad como a la compulsividad, donde la estimulación sexual constante de manera visual termina por disminuir o fatigar el placer que produce el orgasmo, lo que conduce a la persona a querer buscar una y otra vez una nueva experiencia con un fin compensatorio de la fallida práctica anterior.

La hipersexualidad se correlaciona, en la mayor parte de los casos, con una importante exposición a represiones sexuales, ya sea en la infancia o de la adolescencia.

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