Significado de Lujuria

¿Qué significa “lujuria”?

La palabra lujuria proviene del vocablo latino ‘luxuria’, y este a su vez se desprende de otras voces, curiosamente cada una de ellas con un significado distinto. El significado más inmediato es ‘abundancia’, el segundo es ‘dislocado’ y el tercero es ‘luchar’.

Tal vez esta en apariencia extraña relación se origine en la antigüedad, época en la que la posesión de huesos dislocados provenientes de luchas del estilo grecorromano significaba una especie de lujo o extravagancia, del mismo modo que para algunos hoy son los tatuajes. De esto se deduce que la palabra lujuria, desde su etimología, poco tiene que ver con la cuestión del apetito sexual, acepción más común en la actualidad.

(La lujuria es uno de los siete pecados capitales)

(La lujuria es uno de los siete pecados capitales)

Alcances del término

La lujuria no debe ser considerada como algo unido al ejercicio de la sexualidad inmoral que es castigada por la ley en la mayoría de los países, esto es, la que se practica sin el consentimiento del otro, siendo esto considerado un delito.

Los comportamientos lujuriosos, por el contrario, no están penados por la ley, sino que son repudiados de acuerdo a los principios morales de ciertos grupos, a veces mayoritarios. La condena moral a la lujuria se muestra, por ejemplo, en la prohibición de las relaciones sexuales por fuera del matrimonio, es decir al adulterio, que en los países occidentales no suele ser algo penado por la ley.

En algunos casos se discute el hecho de que la lujuria no sea interpretada como algo que atenta contra la sociedad misma, en la medida que se cree que cuando se vuelve patológica, puede inducir a los delitos más terribles, como la violación o la pedofilia.

La lujuria como pecado capital

Es que la lujuria es mayormente conocida en tanto representa uno de los siete pecados capitales, es decir, uno de los primeros elementos que la doctrina cristiana condenó, tanto como para educar a sus seguidores para que de ningún modo incurran en ella.

La denominación de “capitales” no se debe a la dimensión, sino al hecho de que estas transgresiones darían lugar a muchas otras. En el caso de la lujuria, su manifestación más clara es el desorden y el deseo ilimitado de satisfacer los apetitos sexuales. Se relaciona mucho con la cuestión del deseo, ya que la lujuria incluye también la búsqueda de poseer a otra persona emocionalmente.

La lujuria desde las religiones

La lujuria es un elemento central que aparece como enemigo de todas las religiones, incluso de las que difieren diametralmente entre sí en cuanto a los principios que la rigen.

  • El cristianismo considera que la lujuria atenta simultáneamente contra dos fundamentales principios: el sentido del amor y la finalidad del acto sexual. El amor a Dios es el que posibilita el amor entre las personas, que representa una caridad desligada del concepto de la sexualidad. Esta apunta a la reproducción y a la perpetuación de la especie. La lujuria no contempla a la reproducción en su dimensión espiritual vinculada al amor humano, y del mismo modo ‘cosifica’ a la otra persona en pos de satisfacciones corporales, y no del amor puro.
  • El islamismo, al igual que el cristianismo, considera al matrimonio como el único ámbito que legitima las relaciones sexuales.
  • La filosofía hindú considera cinco males causantes del dolor, entre los cuales no aparece la lujuria directamente, aunque se puede ver cierta referencia a ella.

La lujuria en algunas mitologías

La sexualidad y el amor han sido elementos centrales en la mitología de varios pueblos. En el caso de los griegos, la deidad ícono de la lujuria era Afrodita como representación femenina y Dionisio como representación masculina. En la mitología romana, en cambio, Cupido es el que tiene poder en el amor, representando consigo  la lujuria.

En la mayoría de las mitologías, la representación divina de la lujuria es una figura femenina, lo que permite establecer una relación bastante firme con el cristianismo, con Eva protagonizando el “pecado original”. En el caso de los pueblos originarios de Latinoamérica, también existieron dioses para representar los excesos dentro de las comunidades.

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