Significado de Melómano

Un melómano es una persona que posee una subnormal afección por la música. Este término, proveniente del griego, designa al prefijo “melos” como canto o melodía, y “manos” es derivado de la palabra manía. Entonces, el melómano tiene una manía exagerada por la melodía y todo lo relacionado a la música.

¿Qué es un melómano?

Una persona melómana no es considerada una persona enferma, sino que es un aspecto muy llamativo de su personalidad. Otras manías que sí son consideradas enfermedad son, por ejemplo, la mitomanía (no poder dejar de mentir) o la piromanía (manía por incinerar objetos). El melómano no es entendido como enfermo porque no pone en peligro a las personas cercanas a él.

La persona poseedora de esta manía (melomanía), toma particular interés por la música, convirtiéndose en casi su único pensamiento, impidiendo que realice a la normalidad otras tareas de la vida cotidiana. Si aplicamos el término de forma general, todas aquellas personas que realmente disfruten y se sientan mejor escuchando música pueden tener melomanía, pero usualmente la palabra melómano se usa para designar a una persona fuertemente vinculada a la música (puede ser a partir de la reproducción, interpretación o producción de la misma).

Sin embargo, más allá de no poseer una exagerada obsesión, las personas que se dedican o trabajan en el área musical son entendidas como melómanas siempre, basándose en la gran cantidad de tiempo que le dedican a la misma y las emociones que ésto les genera. Un melómano puede conllevar a una situación de peligro sólo cuando su obsesión con las melodías no le permite desarrollar otra área de su vida o acercarse a las personas que no estén en éste ámbito.

¿Cómo saber si una persona es melómana?

Melómano

(Melómano. Representación.)

  • En la mayoría de los casos, las personas que poseen esta característica en sus personalidades saben muchísimo acerca de sus artistas favoritos o géneros de música preferidos. Por ejemplo, aquellos melómanos de la música electrónica saben detalles bastante extraños de sus DJs favoritos, detalles que los demás ignorarían. Además, saben absolutamente todas sus canciones, fechas de presentación, nombres completos y fechas de cumpleaños. El primer melómano surgió en el siglo XX, y fue Ludwing Wittgenstein. Ludwing tenía una manía sobrenatural con el pianista y compositor de nacionalidad alemana, Félix Mendelssohn. Dejó plasmado en su libro “Cultura y Valor” la adoración y admiración que poseía por las obras del pianista.
  • Los melómanos prefieren estar frente al escenario, optando por una posición cómoda y favorable para observar el show. Ellos buscan fanfarronear el uso de los palcos y los mejores asientos de los teatros y lugares más importantes donde su banda favorita concurra.
  • Como hemos mencionado anteriormente, en contraposición a otras manías tales como la piromanía o la mitomanía, los melómanos no presentan un riesgo para ellos mismos o la gente que los rodea, no es una enfermedad o trastorno psicológico.
  • Poseen únicamente afección por la música. Es probable que en sus vidas existan otras cosas como los deportes o el teatro, pero es la música la única capaz de despertar en ellos esa necesidad de apreciarla todo el tiempo.

Usualmente, la gente suele ver a los melómanos con un tinte negativo, ya que el modo de apreciar la música que los mismos poseen puede no ser comprendido por las demás personas, volviéndose obsesivo y fuera de los límites.

Nunca se debe juzgar a una persona por un aspecto de su personalidad, aunque debido a la forma que algunos melómanos manifiestan su apreciación por el arte. Actualmente ser melómano está mal visto en la sociedad, partiendo del pensamiento de que no es posible establecer una conversación con estas personas por la innombrable cantidad de frases y conceptos pre armados que usan para sacarle dignidad y relevancia a los otros artistas, dejando de lado los gustos y preferencias de los demás.

Aspectos negativos de la melomanía

Ser melómano no es algo malo, ya que no desgasta la vida y es posible basar las actividades tanto profesionales como académicas en las preferencias musicales que éste posea.

Lo peor que puede sufrir un melómano es que su obsesión lo afecte financieramente. Una persona que cuenta con la melomanía como rasgo de su personalidad, siente la necesidad incesante de poseer todos los productos y discos de su artista o grupo favorito, así también presenta ese deseo de asistir a absolutamente todas las presentaciones y conciertos que brinde. Estos aspectos representan importantes gastos que, en ciertas ocasiones, podrían ser exorbitantes.

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