Significado de Servir

¿Qué es “servir”?

El verbo servir hace referencia a una serie de acciones con múltiples sentidos, todos ellos asociados a lo mismo: el acto de prestar servicio. Así, la palabra se utiliza en primera instancia para explicar la función de un objeto: un par de anteojos sirve para mejorar el foco de la vista de una persona que no ve bien, mientras que una heladera sirve para enfriar los alimentos.

Cuando algo es inútil o no cumple la función que se esperaba, se suele decir ─con resignación─ que no sirve para nada. Asimismo, un soldado sirve a la patria y un funcionario público sirve al Estado.

Los servicios

Cuando se habla de bienes económicos, en general se realiza una subdivisión entre los productos y los servicios, aunque ambos grupos tienen la función de servir. En este contexto un servicio es el conjunto de actos por los que las personas prestan alguna capacidad a otras en el marco de una transacción económica. Prestar un servicio, servir, es, por ejemplo, manejar un medio de transporte que alguien elige para viajar, así como también dar un masaje a alguien.

La satisfacción obtenida al contratar un servicio resulta, en muchos casos, dependiente de la persona o las personas que hayamos elegido para ello. Y a diferencia de lo que sucede con los productos, es mucho más difícil saber a priori qué tan acertada será una elección. Dada esa amplia gama de diferentes prestadores de servicios, cada uno con sus ventajas y desventajas, al cliente le resulta más complicado hacer una comparación en función de los precios.

Sirvientes y servidores

Como verbo, servir es trabajar en beneficio de otra persona. Como se sabe, quienes pertenecen a la categoría de asalariados son los que, a cambio de una retribución, prestan su fuerza de trabajo a otra persona. En este caso se combinan las dos acepciones: la persona contratada, si bien no es un objeto, debe serle de gran utilidad a aquel que elige soportar el costo de tenerla trabajando para él.

Por otra parte, la persona está prestando un servicio que es el de entregar su fuerza de trabajo. Sin embargo, el acto de servir orientado al mercado laboral adquirió una dimensión propia.

La palabra sirviente es una denominación prácticamente abandonada (tal vez por su vínculo con servidumbre); se solía utilizar este término para referirse a la persona dedicada a las tareas del hogar en las grandes casas de las familias más adineradas de épocas pasadas. Dada la carga algo despectiva que ha tenido esta palabra en el uso cotidiano, quien realiza hoy este tipo de tareas se designa generalmente como mucama o empleada doméstica.

El término “servidor” es el nombre que por cortesía una persona se da a sí misma en relación con otra, pero también es un vocablo muy usado en el campo de la informática para aludir al dispositivo que permite tener acceso a Internet.

Tal vez con un origen similar al de sirviente, los mozos que trabajan en los expendios de alimentos o bebidas lidian con el acto de servir cotidianamente. Servirle a alguien, en ese marco, significa tomarle el pedido pero también hacerle entrega de la comida o de la bebida que eligió para consumir.

Se acostumbra, en muchos países, a entregarle al mozo una vez finalizada la comida una pequeña suma de dinero, llamada propina, en agradecimiento a la buena calidad del servicio que ha prestado.

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