Significado de Soberanía

¿Qué es la soberanía?

Se comprende por soberanía a la capacidad que tiene un Estado de ejercer el poder en el territorio que le pertenece, incluyendo dentro del ejercicio del poder a la determinación del sistema de gobierno y con ello a la determinación de las leyes y las sanciones a quienes las infringen, también al control de los recursos naturales del territorio y, fundamentalmente, al reconocimiento de legitimidad por parte de todos los habitantes del país.

(En democracia, el pueblo es el soberano)

(En democracia, el pueblo es el soberano)

El término tiene su origen en el latín (raíces: super y omnia), es decir, de lo que está por encima de todo. De manera que remite a la figura de superioridad y, por ende, de autoridad: la soberanía es la cualidad que tiene aquel que ejerce autoridad sobre todo el resto.

Soberanía en el pasado y en el presente

En política, el ente soberano es el actor fundamental del sistema político todo. Las épocas en las que las monarquías predominaban en el mundo se caracterizaban por la soberanía divina, es decir, el sometimiento de todo el Estado a la legislación de los escritos bíblicos: el Rey era su representante en la tierra, por lo que su decisión era incuestionable y era capaz de establecer toda forma de Ley.

En las democracias, se asume que el pueblo es el soberano principal porque él es capaz de revocar o reafirmar los lineamientos con los que los gobernantes se expiden: el principio central de los sistemas representativos es que ‘el pueblo no delibera sino por medio de sus representantes’. La soberanía del pueblo se ve menos reflejada en el ámbito de la aplicación de las leyes en forma de justicia, puesto que allí no se suele elegir de forma democrática a las autoridades sino que se considera a la Justicia como algo superior al pueblo, cuyos principios no deben estar sometidos a virtuales mayorías.

Soberanía: conflictos internos y externos

Como se dijo, el ejercicio de la soberanía le da al país el control sobre el territorio. Vale preguntarse qué sucede en los casos en que la soberanía no es respetada, por lo tanto, el control del Estado cede. En ese caso pueden darse dos situaciones: que impere algún grupo paraestatal interno de la nación o el de algún otro país.

En ambos casos es una situación muy difícil para el poder central recomponer el ejercicio del poder y la legitimidad sobre el territorio, y no son pocos los momentos en los que se recurre a la intervención armada con esos fines. Sin embargo, los últimos precedentes muestran que se vuelve mucho más compleja esa lucha cuando el agente no está del todo determinado y es interno, en donde hay muchas menos capacidades de recurrir a árbitros internacionales, y la situación es más confusa afectando aún más a la población civil.

Sobre estas intervenciones de los organismos internacionales valen algunas reflexiones. La ONU ha dedicado mucho trabajo a poner reglas claras sobre la soberanía de las naciones y sus limitaciones. El reclamo ante violaciones a la soberanía tiene mecanismos legales que buscan evitar el conflicto bélico, y en algunos casos (como el de la Argentina sobre las Islas Malvinas, actualmente bajo dominio británico), pueden extenderse por varias décadas.

El ejercicio de la soberanía puede modificarse a través  de iniciativas populares de separación, por las que una zona de un país se desprende del control del gobierno central: el reconocimiento de estos órganos internacionales es el punto final de estas iniciativas y demuestra que han tenido éxito.

Acepciones específicas de “soberanía”

Dos acepciones sobre la soberanía escapan un poco a esta concepción tradicional y tienen menos difusión: la soberanía alimentaria y la soberanía sobre los recursos naturales, entre los cuales se destacan los recursos energéticos no renovables.

La alimentaria refiere al derecho de los pueblos a definir sus políticas alimentarias y a estar protegidos contra los productos que, pese a ser económicamente baratos, son perjudiciales para la salud. La soberanía de los recursos naturales es el control que se espera que los países tengan sobre los elementos de la naturaleza que se encuentran allí, a veces muy tentadores para ser extraídos y aprovechados en diversos procesos industriales.

Son variantes de la soberanía que a veces tienen poca difusión por su amenaza directa a los intereses de grandes empresas, pero sus partidarios le dan mucha importancia en defensa de las futuras generaciones.

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