Significado de vanidad

De acuerdo con lo que la Real Academia Española explica, la vanidad es la arrogancia, presunción o envanecimiento que posee una persona. A su vez, se presentan otras acepciones que se refieren a la caducidad de las cosas que se encuentran en este mundo o también, a una representación, ilusión o fantasía de la realidad.

Características de la vanidad

La persona que tiene como característica la vanidad suele poseer una excesiva confianza en sus propias capacidades y habilidades, cuya atracción es superior a la de los demás. A su vez, se dice que es similar al orgullo, pero con la diferencia de que la persona vanidosa basa su sentimiento en cosas vanas.

Esta persona buscará constantemente que sus cualidades sean reconocidas y admiradas, debido a que con arrogancia creen que sus propios méritos son mucho más válidos a comparación del de las demás personas.

El origen de esta palabra proviene del latín vanitas, que alude al vacío, hueco o falto de solidez, sustancia o realidad. Este adjetivo, entonces, tiene relación con la insustancialidad, la presunción y la arrogancia.

Freud brindaba un punto de vista distinto y más positivo con respecto a la vanidad, debido a que la relacionaba con la capacidad de los seres humanos de poder ser felices. Es decir, al manifestar un egoísmo desmesurado y priorizar sus propias necesidades sin tener en cuenta la de los demás, tendrá sin dudas vida productiva en lo que respecta a su entorno más cercano. No obstante, esta forma de vida puede traer consecuencias en el costado social de la persona vanidosa.

¿Cómo son las personas vanidosas?

Las personas vanidosas no suelen ser capaces de reflexionar sobre sus acciones y sus decisiones frente a la vida, debido a que su inteligencia y sus pensamientos se encuentran enceguecidos por la visión espectacular que tienen de ellos mismos. No obstante, el motivo principal por el que las personas desarrollan la vanidad en sus personalidades es con el fin de encubrir alguna inseguridad que poseen frente algo en específico.

El principal objetivo de los vanidosos es encontrar la aceptación del otro e intentarán demostrar a los demás —y a ellos mismos— que no son inferiores frente a las personas de su entorno. Podríamos afirmar, entonces, que la vanidad es un reflejo de la falta de orgullo de las personas que poseen este rasgo en su personalidad.

La vanidad según la teología

(Persona vanidosa)

(Persona vanidosa)

Según la teología cristiana, la vanidad es capaz de hacer sentir en el hombre que no necesita de Dios en su vida, debido a la propia idolatría que suelen sentir las personas vanidosas sobre ellas mismas.

De esta manera, el hombre no necesitaría de Dios, porque con tenerse a él mismo ya es suficiente para su bienestar.

Es por esta razón que la vanidad forma parte de los siete pecados capitales, ya que esta característica en una persona sería capaz de engendrar otros pecados en ella.

En comparación con los otros pecados capitales, la vanidad es la que posee más relación con el demonio; es decir, con Lucifer, el ángel caído. La historia de Lucifer relata que este era dueño de una imponente belleza y de una gran sabiduría, pero como era poseedor de mucha soberbia, su vida fue arrastrada al infierno, donde se convirtió en Satanás.

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